JUNTANDO LETRAS, LIVING

Lo hemos vuelto a hacer


Cuando comenzó toda esta “película de terror” del coronavirus pensé en escribir más. Pensé incluso hacer una especie de “diario del confinamiento” o enlazar una serie de post sobre lo que estaba pasando dentro y fuera de casa. Finalmente no lo hice y creo que ha sido una decisión acertada. Hoy es Viernes Santo, he perdido la cuenta de los días que llevo sin salir de casa y ya tengo suficiente. No necesito más para sentenciar que tenemos lo que nos merecemos.

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Genial. Esta frase la hemos escuchado muchas veces pero para mi carece de significado. Yo diría que algunos seres humanos son capaces de lo mejor, sí, pero que la inmensa mayoría son sobradamente capaces y están muy predispuestos a hacer lo peor. Estamos viviendo una situación que no tiene precedentes en nuestro tiempo, las consecuencias económicas y laborales van a ser devastadoras, los muertos diarios en cada país se cuentan por cientos y nosotros seguimos a lo nuestro.

El dichoso virus ha provocado que nos veamos privados de libertad, confinados en casa y con más tiempo libre del que acostumbramos a tener (especialmente quien han perdido su trabajo). Ante esta nueva situación surge una oportunidad para muchos. “Aprovechemos esta nueva realidad y saquémosle todo el beneficio posible”. Esta es la frase tras la cual en ser humano deja a la luz sus grandes vergüenzas.

Entiendo todas las acciones y contenido que se crea para ayudar, pero de este estoy viendo poco o al menos lo veo muy disfrazado. Con internet como la única autopista transitable, las referencias online al coronavirus han monopolizado toda la conversación, la diversión, el debate y hasta la reflexión. Soy habitual lector de numerosos blogs de temática muy diferente y en todos ellos me cuesta encontrar algo que no este creado por o para el confinamiento. Consejos, hábitos saludables, listas de cosas que hacer, libros que leer, películas, ejercicios, recetas, etc.. Todo orientado a esta nueva realidad temporal. Como si no tuviéramos ya suficiente! 

Pero ahí no acaba la cosa. Decides dejar a un lado internet y enciendes el televisor. Más de lo mismo. Los programas de información y análisis proliferan, se reproducen, se alargan y dan vueltas una y otra vez a los mismos temas, día tras día. Entiendo que debemos estar informados y, para eso, con 10 o 15 minutos es suficiente. Cuéntame las novedades y deja de darle vueltas al uso de mascarillas, a lo que uno dice y el otro contesta, a la dichosa curva, a especulaciones sobre el fin y el futuro. Una y otra vez las imágenes de las mismas calles con las mismas personas corriendo, enseñando documentación en un control, paseando al perro o echando el cierre temporal a su negocio. Esto no nos ayuda en nada. No aporta.

No pasa nada. Apagas el televisor y te decides aprovechar el tiempo y hacer algo útil o alguna de esas cosas que llevas ya posponiendo demasiado tiempo. ¿Alguna idea? Claro, yo te doy algunas. Puedes aprender a cocinar pizzas caseras estilo napolitano, a hacer tu propio pan de masa madre, enlazar rutinas de ejercicios de todo tipo hasta ponerte como el mismísimo Thor, limpiar y desinfectar cada rincón de tu casa, escribir un diario del confinamiento que luego puedas enseñar a tus nietos (a los que les importará una mierda), sacarte un máster o hacer cuantos más cursos online mejor, desarrollar la originalidad desde tu balcón si con suerte lo tienes, descargarte Tik Tok y consumir vídeos de gente haciendo cosas supuestamente divertidas hasta que aprendas lo suficiente como para aventurarte a hacerlas tu, reenviar las decenas de imágenes, memes, noticias, noticias falsas, vídeos y demás contenido que te llega al móvil, etc.. Me estoy agobiando tan solo de escribirlo.

¿Alguien se ha planteado que quizá podamos aprovechar esta nueva situación para no hacer nada y vivir la vida de una forma un poco más tranquila y con menos exigencias? Entiendo que puedas aprender a hacer torrijas e incluso que necesites algo de actividad física, pero algunos van a salir de este confinamiento con estrella Michelin y candidatos a la portada de Men’s Health. Nos dan la oportunidad forzada de vivir como décadas atrás, como nuestros abuelos, llevar una vida tranquila, disfrutar y saborear los pequeños placeres, sentarnos a contemplar y encontrarnos de una vez con nosotros mismos, y nosotros lo metemos en la trituradora del siglo XXI y lo mandamos a la mierda. Una triste oportunidad que probablemente no vayamos a tener hasta ser viejos (de forma forzada cuando ya ni nos podamos mover), y nosotros convertimos este confinamiento en una especie de mes sabático de hiperactividad. Un periodo que hay que aprovechar y sobrecargar como si de una día cualquiera de nuestras vidas se tratase. Un día sobrecargado como siempre. Aprovechar, saturar, exprimir y rentabilizar. Esto es lo que nos mueve. va en nuestro ADN social.

Y esto se aplica a la gran mayoría de personas pero si hablamos de la clase política tampoco salen muy bien parados. Dejando a un lado siglas, colores y banderas (las cuales por fin han perdido protagonismo en los balcones en favor de las personas), nuestros políticos están demostrando que son una perfecta representación de la sociedad a la que representan. Ninguno ha pensado en este momento para tratar de hacer las cosas de una forma más ética, solidaria, con más dialogo y dejando a un lado los intereses personales o de su partido. Nuestros políticos basan sus movimientos en pavonearse de los resultados y medidas tomadas (unos) y en dinamitar y criticar absolutamente todo lo que los primeros hacen (los otros). Un desagradable menú que ya nos es familiar, pero esta vez bien acompañado por una abundante salsa de fake news que solo hacen crispar y atemorizar más a una sociedad ya suficientemente crispada y atemorizada. Nuestros políticos también están aprovechando el momento con sus ojos ya puestos en las próximas elecciones. Una verdadera pena, pero es lo que votamos.

Y por momentos todo se inunda con un aroma de solidaridad y altruismo muy cuestionable. Mires por donde mires, se suceden los anuncios de empresas comprometidísimas con la causa, que se inflan y se pavonean diciendo que están a tu lado mientras ponen imágenes de paisajes y gente en los balcones. Otras dicen que apuestan por tu felicidad llevándote sus productos a casa como ya hacían antes. Ojalá algún día encuentre la forma de agradeceros que sigáis tratando de conmoverme para que al final compre vuestro producto o elija vuestros servicios (sarcasmo). ¿Que nos estáis regalado? ¿Cómo nos estáis ayudando? Si de verdad queréis hacer algo diferente y aportar, fijaros en todas esas empresas que regalan comida, fabrican mascarillas o ponen lo que tienen a disposición de quien lo necesite y sin pedir nada a cambio. Eso es lo que realmente marca la diferencia, y no los anuncios de aseguradoras diciendo que ahora “también estamos a tu lado” y lo que quieres en forrarse a costa de la situación. Ahórrate esa millonada que cuesta la publicidad en televisión y ayuda a financiar algún proyecto de investigación o la compra de material sanitario. Eso es lo que realmente supone estar a nuestro lado.

Por suerte, entre tanta oscuridad, hay algunos momentos de luz que mantienen viva mi esperanza en el ser humano. Por suerte todavía hay personas fascinantes que inspiran a otros a hacer lo verdaderamente correcto e importante. A veces pienso si esta crisis debería de alargarse lo suficiente como para que dé tiempo a que todos acabemos abriendo los ojos y estos seres de luz acaben destacando entre tanta sombra y contagiando al resto. Lo deseo y rápido me arrepiento cuando pienso en las familias de los más de 15.000 fallecidos por este maldito virus. Solo deseo que no sean vidas perdidas y que al menos esto nos sirva para algo. 

No podemos seguir siempre haciendo lo mismo.

Disco escuchado mientras escribía este post: THE WAR ON DRUGS – ‘’A Deeper Understanding”

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