GET BETTER, JUNTANDO LETRAS, LIVING

De este agua no beberé


Siempre he sido bastante contundente con mis ideas. Cuando algo se mete en la cabeza se mete con fuerza y se agarra como pulpo a la roca. Creo que eso es un valor positivo. La gente que es de ideas débiles o directamente cambia mucho de idea (más conocidos como veletas) demuestra poca madurez. Esta es otra de mis ideas contundentes, lo he vuelto a hacer…

Los que me conocen saben que soy un gran lector a pesar de tener que reconocer que no recuerdo ni cual fue el último libro que acabé ni en qué año lo hice. Sin embargo, no toda la lectura pasa por la biblioteca y es en blogs y revistas donde encuentro todos esos textos ligeros e interesantes que devoro con muchas ganas de un niño. Probablemente, esto sea un vicio que cogí cuando gestiona redes sociales como freelance y necesitaba encontrar muchos contenidos interesantes para crear una historia alrededor de la marca que pagaba mis facturas. Esos sencillos artículos y post han sido mi fuente de conocimiento y curiosidad durante la última década, pero hoy me he sentido muy frío frente a ellos..

La sala de espera de un dentista es casi como un kiosco de prensa. Esperando como cerdo en el matadero (yo lo siento así de verdad) he visto la luz cuando los últimos ejemplares de dos de las revistas que más he leído en los últimos años estaban en la mesa de cristal para acompañarme en tan duro momento. GQ y Men’s Health. Dos publicaciones para hombres, banales y superficiales, de muy diversa temática pero agradables de ojear y leer. 

Ojeándolas, buscaba algún contenido en el que detenerme para hacer más llevadera la espera en aquel matadero. A los pocos minutos de comenzar, ya había agotado todas las páginas sin encontrar nada realmente interesante. ¿Qué es lo que me esta pasando? La primera respuesta ha sido culpar a la revista. Ha cambiado, yo sigo siendo el mismo. Al volver a casa me iba dando cuenta de que realmente el que ha cambiado soy yo. 

Creo que el principal motivo de cambio es aceptar que no perteneces al mundo que venden esas revistas. Pocos pueden permitírselo pero, sin embargo, esta está dirigida a un lector de clase media principalmente. Probablemente, hace algunos años todavía tenía la esperanza y las ganas de convertirme en un Hombre GQ o en portada de Mens Health pero ya he tirado definitivamente la toalla. Lo doy por imposible. Realmente, ahora lo único que me obsesiona es llegar a un estado de felicidad tranquila y encontrar el equilibrio para conseguirlo. 

Entre las páginas de estas y otras revistas similares conviven hombres elegantemente vestidos con prendas impagables por un sueldo mileurista, relojes muy caros, cuerpos esculpidos con cincel, rutinas de entrenamiento espartanas, coches de lujo, hoteles de lujo, restaurantes con estrella (también de lujo) o entrevistas encorsetadas a estrellas de Hollywood en sus impresionantes mansiones. Nada de eso ya me engancha. Nunca pertenecí a ese mundo y ya no quiero hacerlo. Ahora me siento más cercano al blog de El Comidista, a los portales de Marketing Digital o a las charlas TED. 

Creo que este cambio de gustos es consecuencia de la madurez al aceptar que mi vida pronto va a ser muy diferente. Mi economía será mejor o peor y me permitirá celebrar algo en un restaurante “chulo”, tener un coche donde entre un carricoche sin problemas, pasar el verano en el pueblo, comprar cuando Mango o Zara tengan rebajas y muy probablemente abandonar mi querida Madrid con la esperanza de encontrar un hogar con espacio suficiente para continuar mi cruzada en busca de la felicidad.

Y quizá sea ahí donde la encuentre finalmente. Probablemente, la felicidad se encuentre en la aceptación de que tu vida y tus circunstancias son muy diferentes a las que siempre has soñado tener pero, sin embargo, te sientes totalmente realizado y en paz. Encontrar el equilibrio. Sentirte satisfecho con lo que has conseguido y no con lo que las revistas para hombres te digan que tienes que conseguir. ¿Habías pensado en ello alguna vez? Apuesto a que si, pero algo en tu interior se ha resignado a abandonar tus sueños. Supongo que es algo genético y estamos predestinados a buscar siempre la solución más cara y difícil. Si la imposibilidad de alcanzar tus sueños te genera problemas, ¿por qué no cambias tus sueños? Pruebalo, ademas sale mucho mas barato…

Disco escuchado mientras escribía este post: THE BLACK KEYS – ‘’Let’s Rock”

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El éxito son los padres


En las últimas semanas, ese tren que dicen únicamente pasa una vez se ha acercado a mi puerta. La idea socialmente aceptada del  éxito estaba cada vez más cerca. Casi podía tocarla con los dedos. El capitalismo en estado puro amenazaba con arrasar mi modesta situación económica. Estaba a punto de subir de nivel, a punto de conseguir lo que siempre había soñado. Fue justo antes de que ese tren decidiese no hacer parada en mi estación cuando entendí que eso realmente era lo que deseaba.

Los días posteriores me sentí mal. Recuerdo una noche en la que la idea de ‘fracasado’ no dejaba de rondar por mi cabeza e incluso buscó un rincón tranquilo para instalarse. Sentía que realmente no merecía el éxito, que no estaba lo suficientemente preparado y que tendría que conformarme siempre con ser un jugador de segundas partes. El eterno suplente de lujo. Todo ello me hizo reflexionar.

Desde que somos muy pequeños hemos sido subliminalmente adoctrinados a perseguir siempre un objetivo de superación y alcanzar el éxito. No importa en el lugar social en el que nazcas. El capitalismo te da todas las oportunidades para que rompas barreras y te conviertas en el nuevo Jeff Bezos. Estudia, trabaja duro, asciende, asciende una y mil veces más hasta que puedas mirar a la gran mayoría por encima del hombro. Duerme poco, descuida familia e hijos, acumula coches caros en tu garaje, planifica vacaciones al otro lado del mundo y reza para que tu pareja no busque otro hombro en el apoyar la cabeza. Eso es el éxito, o al menos yo eso creía.

Me pregunto ahora si el verdadero éxito podría ser tener la capacidad y seguridad como para rechazar el modelo de vida capitalista. Probablemente el éxito signifique valorar tu salud, tu familia y tu tiempo por encima del dinero que puedas llegar a ganar sacrificando gran parte de estos. Dinero que siempre conlleva más sacrificios de los que parece a primera vista.

Tengo la sensación de que hay una nueva corriente que abraza esta nueva forma de entender la vida. Las nuevas generaciones dedican tiempo y recursos a desarrollarse como personas sin la única finalidad de acabar convirtiendo todo ese trabajo y dedicación en dinero. Gente que se encuentra muy por encima de la idea de inversión con el único fin de la recompensa. En las caras de estas personas se ve mucha más felicidad que en la de aquellos que pasan en la oficina más tiempo que fuera. Millenials los llaman. De vagos también injustamente nos tachan.

Creo que no debemos sentirnos como perdedores todos aquellos que parece que no hemos llegado a nada en la vida, porque no es así. Formar una familia, aprender cosas nuevas, hacer deporte o tener el reconocimiento de tus amigos, por ejemplo, son cosas de las que estar muy orgulloso. Tener la opción de perder el tiempo es el verdadero privilegio en pleno siglo XXI. Puedes considerarte un winner no por todo aquello que tienes, sino por todo lo que realmente no necesitas para ser feliz.

Miro ahora marcharse ese ansiado tren desde la estación. No estoy solo. Conmigo están mi pareja, mi familia y amigos. Cuando el tren se pierda en el horizonte nos iremos todos a tomar una cerveza o lo que buenamente surja. Iremos andando, dando un paseo mientras hablamos, compartimos historias y planeamos la próxima aventura. No sé a qué hora llegaré a casa pero tampoco me preocupa. Dormiré tranquilo y dejaré que sea el sol el que me despierte cuando quiera hacerlo. Después de una ducha, saldré a desayunar y me tomaré tranquilamente un café como el que tengo ahora en la mesa mientras escribo estas líneas. Creo que esta es mi nueva idea del éxito.

Intentará darle forma a mis días en base a esta nueva forma de entender la vida.

 

Disco escuchado mientras escribía este post: NIÑOS MUTANTES – ‘’Diez’’

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