TRENDY LIFE

Ya no quiero entrar a tu garito con zapatillas, pero podría.


zapatillas sneakers orejas de punta

Como me hubiera gustado escribir este post tiempo atrás, varios años atrás, cuando las zapatillas solo servían para hacer deporte y del deporte se decía que no servía para nada.

Tengo un recuerdo muy claro (como si fuese ayer) de mis tiempos ‘mozos’. Una etapa de la vida en la que de lunes a viernes gran parte de los esfuerzos se dedicaban a planificar el inminente próximo fin de semana, el cual se esperaba que fuese legendary. Recuerdo también, como uno de los grandes miedos de entonces, la posibilidad de ver arruinados tus planes nocturnos quedándote fuera del ‘garito’ de turno al no llevar la indumentaria adecuada. Indumentaria que era requerida para tal evento aun no estando escrita en ninguna parte. Grandes personas han acabado tirando su vida por la borda a raíz de este fatal acontecimiento. La tragedia y la oscuridad se cernieron sobre ellos. Recuerdo como todos nos ‘disfrazábamos’ cada fin de semana siendo personas distintas a las que eramos de verdad (esto da para otro post…). En realidad lo que se buscaba y se exigía era parecer diferentes, mejores, superiores, de un estatus mas elevado. Luego volvíamos todos en ‘búho’ a casa. Estos inconvenientes nos los podrían haber evitado si la zapatilla hubiera desterrado por entonces al zapato como símbolo de nivel personal.

Por aquella época ya ‘El Canto del Loco’ lo gritaba en sus canciones. El ‘quiero entrar a tu garito con zapatillas’ se convirtió en un himno pero tristemente no en una realidad. Cruzar el umbral de la puerta y conseguir el beneplácito de los amables ‘gorilas’ dependía en gran medida de donde llevases los pies metidos. Daba igual si las zapatillas eran caras o baratas, si estaban limpias o sucias o si estaban recién estrenadas. No pasabas. El zapato viejo de punta cuadrada de la boda de tu hermana (típico de comercial de Redpiso) era el mejor salvoconducto para conseguir el primero de los retos de esa noche. Luego quedaban por delante muchos más pero precisamente para eso los zapatos no ayudaban demasiado. Cierto es también que había otros sitios a los que ir con menos exigencias en cuanto a la hora de decidir si entrabas o no, pero ya sabéis lo que dice el refrán: ‘tiran mas dos tetas que dos carretas’.

En la actualidad (por suerte para nuestros pies) la visión que se tiene del calzado deportivo es bastante distinta. Un reciente estudio de la universidad de Harvard confirma que utilizar calzado deportivo se ha convertido en un símbolo de estatus social. De estatus social alto. Ya no lo percibimos como inferior sino todo lo contrario y muestra de ello es la aparición cada vez más común de personalidades de elevado poder intelectual, económico o social calzando deportivas en contextos en los que en otro tiempo se habría considerado un total error. Algunos van mas allá y se las ponen hasta para dormir, pero eso ya es otro caso que deben analizar los terapeutas.

Buceando por los datos del estudio se extrae información interesante. Curioso es que los alumnos entrevistados manifestasen considerar más ‘inteligentes’ a los profesores que acudían a dar clase en zapatillas. Similar es la sensación de los dependientes de tiendas de lujo que afirmaron tender a valorar como personas económicamente más pudientes o incluso celebrities a aquellas que se personaban en la tienda con un look más deportivo que aquellos que lo hacían con sus mejores trajes. El mundo al revés (por suerte para muchos, entre los que me incluyo).

¿Y qué es lo que nos lleva a pensar de esta manera? Parece que todo tiene su origen en la capacidad y atrevimiento del individuo para saltarse las normas de vestimenta establecidas por la sociedad. Como seres humanos que vivimos en núcleos de población de una forma ordenada tendemos a seguir las normas que se dictan desde uno y otro sitio. Tener realmente el valor para romperlas supone un signo de confianza, personalidad y capacidad de dictar nuestras propias normas. Eso es lo que eleva a estos sujetos a un nivel superior o simplemente a ser percibidos de esa otra manera.

De la mano de esta tendencia ha ido la proliferación de tiendas especializadas en calzado deportivo (también han proliferado las tiendas de bocadillos de jamón serrano en Madrid…). Las zapatillas no pasan desapercibidas para el gran público y la ‘burbuja’ de estas se ha inflado. Modelos exclusivos que no bajan de los 100€ se pasean alegremente por barrios del centro o de la periferia, independientemente de la renta media de los individuos de este. Hay un modelo para cada persona y tribu urbana. Hasta las firmas de fast-fashion se han subido al carro y ‘fusilan’ modelos y conceptos de las principales marcas para llevarlos a sus estanterías. Para gustos los colores y las hay de todos y cada uno de ellos.

Los que somos ‘muy de zapatillas’ estamos de celebración!

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