JUNTANDO LETRAS

Los últimos 12 meses, comúnmente conocidos como 2014


mapa fin montaña solitaria orejas de punta

El ultimo post del año y aviso que me voy a poner muy profundo.

Todos los años por estas fechas suelo hacer balance echando la vista atrás y repasando de forma simplificada lo que han dado de sí estos últimos 12 meses. Ya es una tradición y aunque ‘moderno-de-mierda’ me considero fiel seguidor de las tradiciones (tomar unas cañas el día de Nochebuena, comer siempre con pan o correr la San Silvestre Vallecana el 31). Esta, por tanto, no iba a ser menos.

El año que nos deja (en lo sucesivo ‘2014’) no empezó bien. Después de un convulso 2013, arranque este siendo uno más de los millones que alargan las filas del paro. Resulto una situación difícil. Habiendo trabajado toda la vida (y desconociendo lo que era estar sin empleo) se hacía poco motivante levantarse por la mañana sin más objetivo que encontrar un motivo para levantarse el día siguiente. Mi instinto animal (y quizá un punto de vergüenza) me empujo a no quedarme en el sofá viendo las horas pasar y conseguir así coronar algunas montañas que se me antojaban muy altas. Una de ellas es esto que veis, Orejas de Punta, algo que quería empezar desde hacía ya tiempo y que por fin se convirtió en realidad. Mi pequeño proyecto personal, donde descargo lo que se atasca en mi cabeza y donde descansan mis reflexiones mas sinceras.

Pero no todo en este 2014 ha sido “negativo”. Este año también ha traído el alcance de un sueño. Desde niño siempre he vivido a las afueras de la capital. Las afueras son tranquilas pero yo no lo soy (nunca llegue a sentirme realizado más allá de la M30). Todavía hacía calor cuando entramos en el piso. Es una casa tan pequeña como vieja pero tiene muchísimo encanto y sobre todo una gran terraza con vistas a Madrid y a su cielo. Es muy agradable ver los tejados cuando el sol todavía está saliendo y la bruma lo cubre todo. El sol aqui es el improvisado compañero de piso tipo ‘Erasmus’ que desaparece por las noches y vuelve a casa al alba. Prometo que cuando vuelva el calor escribiré algunas líneas desde allí tomándome una cervecita bien fría (esto si lo cumpliré). Quedáis todos invitados.

Por otro lado este 2014 se ha cobrado ‘bajas’ como ya hicieron sus hermanos pequeños. Esto también se esta convirtiendo en triste tradición. Supongo que ya es innegable eso de que cuanto mayor te haces menor es el tamaño de tu circulo de amistad. Parto de la base de que yo no soy perfecto y de que todos somos humanos, pero hay cosas que para mí ‘no pasan el corte’. Pero como es navidad voy a seguir buscándole la parte positiva a todo. Quizá estrechar mi círculo social me permita profundizar un poco más y hacer más grande mi relación con la gente que sí creo que lo merece. Como dice el refrán; ‘quien mucho abarca poco aprieta’.

En este 2014 también todos hemos sido víctimas y verdugos. Somos víctimas de nosotros mismos. Nosotros formamos la sociedad que nos carga de presión y a la vez nosotros tenemos la llave para romper los moldes. Durante este 2014 me he dado cuenta de muchas cosas y he empezado a cambiar desde dentro. Ha cambiado el color del cristal con el que miro la vida (como le gusta ‘refranear’ a mi madre). Mi carácter autodestructívo y extremadamente exigente me hundió tan abajo que toque fondo. Pero cuando tocas fondo no hay otra salida que empujarse y subir hasta la superficie. Cuando estuve hundido pude ver que el fondo marino está lleno de mierda, de barcos hundidos, de tiburones y de redes de arrastre llenas de peces ya perdidos (búsquese por favor todo el sentido metafórico). No puedo recomendar con más fe el salir a la superficie y respirar. Olvidarse de todo y simplemente vivir con el único fin que disfrutar viviendo. Cocinar buscando solo el mejor sabor, correr olvidando la distancia recorrida, pasear mirando arriba, leer despacio, viajar mucho, mirarse menos al espejo o querer con el entusiasmo de un niño. Dejar a un lado redes sociales, cuantificadores, móviles y demás necesidades autoimpuestas. Darse cuenta del valor e importancia de una buena conversación cara a cara y una ‘analógica’ cerveza bien tirada. Eso me llevo aprendido del año que acaba.

Me gustaría poder contaros más pero ya estoy cruzando la línea autoimpuesta que me limita a no convertir este blog en un ego-blog. Me quedo, a modo de resumen, con que el 2014 ha sido por fin un buen año, un año de cambios, un año de cerrar las puertas al mundo y abrir las ventanas de mi patio interior (hay que ventilar).

Os invito a que sigáis buscando vuestro sitio como yo lo hago. Y os recuerdo que no siempre el éxito está en el fin del viaje  sino que muchas veces el verdadero logro ya está en el propio camino recorrido.

Feliz 2015 a todos.

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