TRENDY LIFE

LUMBERSEXUAL: virilidad y esencia de leñador detrás de una buena barba


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Y es que si no tienes una buena barba parece que hoy en día no eres nadie. Soy contundente porque a mí la vida en este sentido no me ha tratado demasiado bien. Cuando comenzó mi adolescencia mi vello facial comenzó a crecer, bigote más bien, o algo parecido a 4 pelos. Pasada ya la treintena todavía el proceso de reforestación no ha terminado y mi cara tiene un aspecto mucho más teenager de lo que debería. Pero realmente estuve cómodo con mis cuatro pelos años atrás cuando Beckham no solo mandaba en el medio campo madridista y la ausencia de vello corporal era perseguida por unos y bien vista tanto por ellas como por ellos. Me sentía cómodo pasando la cuchilla una vez por semana, presumiendo de estar en el tren de la moda sin hacer demasiados esfuerzos. Pero como todos bien sabemos ‘winter is comming’, y con el invierno llego la barba y la barba lo cambió todo.

El hombre femeninamente activo y sobradamente musculado dejo paso al tirillas disfrazado con la ropa de sus padres (los hipsters, haberlos haylos). Y como no, el bigote no ha podido mantener su soberanía mundial y está perdiendo terreno ante la barba frondosa. Tengo que reconocer que  alguna vez pense incluso ponerle uno de esos bigotes de mentira al manillar de la moto o incluso hasta dejármelo yo mismo (el bigote es de lo poco se ve en condiciones). Y mientras me decido la barba viene pisando fuerte. Y no hablo de barbas de esas de guapito de La Latina un domingo por la tarde. Hablo de barbas del Canadá más profundo. Barbas frondosas a lo Cervantes, la barba que todo leñador debería de tener por decreto ley. La envidia del mismísimo Gandalf. A este nuevo espécimen social se le ha bautizado como lumbersexual: el verdadero hombre que la sociedad estaba pidiendo a gritos.

El término en cuestión ha salido, como no podía ser de otra manera, de lo más profundo del bosque, espacio donde un verdadero lumbersexual se siente puramente en su hábitat. Una web dedicada a las acampadas, a las montañas y a todo lo que tenga que ver con el honesto acto de comer lo que recolectas acuño el término hace unos días y dejaron bien claras las bases de este. Días más tarde la feliz ocurrencia fue replicada en un par de webs de interés para las féminas y voila! ya tenemos la nueva tendencia en cuanto al hombre de hoy se refiere.

Seguro que te has cruzado con alguno de ellos o los has visto en alguna revista (últimamente parece que para ser modelo hay que ser flaco, pálido, de aspecto triste y tener barba). En ese momento quizá no los supiste clasificar como corresponde pero yo te doy las claves para que sepas hacerlo. El hombre lumbersexual se caracteriza por su capacidad de adaptación al medio rural, siendo capaz de sobrevivir en cualquier entorno lleno de pinos, recolectando setas o cualquier fruto al alcance. Para no tener problemas digestivos con los hongos encontrados no se descarta que fotografíe y consulte cualquier tecnicismo sobre estos en su nuevo iPad (con funda de piel marrón, por supuesto). El lumbersexual es un hombre de campo y de montaña, capaz de construir un mueble con las maderas de un palé, bien con su hacha o sino con el filo de su iPad Air perfectamente afilado. Es el señor de Bricomania adaptado al medio urbano. Los Kings of Leon concentrados en un solo ser.

Visualmente dos grandes rasgos forman su imagen: la barba y la camisa de cuadros. Como os decía la barba no puede ser barbita de tres semanas, tiene que ser mínimo de tres meses, densa como estropajo de cocina, oscura e impenetrable. La barba que todo rey de la Tierra Media desearía para sí. La camisa preferiblemente de cuadros y gordita, que abrigue por lo que pueda pasar (quizá el McDonald’s quede lejos y la recolección de setas por el Retiro sea cuestión de supervivencia). Se cuenta que hay gente que vio como una camisa de ejecutivo a rayas (muy al estilo Bárcenas) se convirtió mágicamente en un mar de cuadros rojos y negros sobre áspera franela en los hombros de uno de estos chicos. Gorros, botas, vaqueros de tacto rudo, pana, lana o incluso una rama de trigo colgando de entre sus dientes. Cualquier cosa relacionada con Alaska es bienvenida para dar forma al look.

El tiempo nos dirá si esta nueva tendencia ha llegado para quedarse o se perderá con la llegada de la primavera. Por mi parte he empezado a dejar crecer mi jardín facial en un desesperado intento de estar preparado para cualquier cosa, como lo haría un buen lumbersexual.

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2 comentarios en “LUMBERSEXUAL: virilidad y esencia de leñador detrás de una buena barba

  1. mr dijo:

    “Barba densa como estropajo de cocina, oscura e impenetrable. La barba que todo rey de la Tierra Media desearía para sí”: EXCELENTE DEFINICIÓN. Cuando la leí me puse de pié. Yo también quiero una así.

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