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El día en que Google empezó a cambiarnos la vida


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Es fácil mirar atrás y recordar. El recuerdo es algo verdaderamente agradable y una capacidad por la que tenemos que estar agradecidos (a quien sea). Los recuerdos nos han ayudado en nuestro camino hasta llegar a ser lo que somos ahora y sin ellos no habría sido posible avanzar. Los recuerdos son una forma ‘poética’ de aprendizaje que se van acumulando y descartando con más o menos aleatoriedad en nuestra cabeza. ¿Significa esto que si dejamos de recordar dejamos también de aprender?

Todas estas divagaciones vienen por algo que me sucedió hace unos días. Puede sonar a que me lo estoy inventando pero os prometo que es totalmente real. El otro día alguien bajo la ventanilla de un coche y me pregunto donde se encontraba una calle! Lo que me llamo la atención fue el hecho de que uno de los acompañantes del coche iba trasteando con su teléfono (smartphone) totalmente ajeno al asunto. Yo no conocía la dirección así que no serví de mucha ayuda pero el caso es que según el coche seguía su errante camino en mi cabeza se dibujo la pregunta: ¿y porque no lo mira en Google?

Reflexione un rato y me di cuenta de cómo Google (ayudado por un desarrollo informático y de comunicaciones inalámbricas brutal) ha entrado en nuestras vidas hasta la cocina construyendo una nueva forma de encarar los problemas cotidianos.

Recuerdo por ejemplo cuando era adolescente y quedaba con mis amigos para dar una vuelta por el centro o directamente quemar Madrid. Teníamos un curioso sistema que intentare explicar de la manera más sencilla que pueda. En primer lugar nos llamábamos al teléfono fijo en orden de forma que cada uno fuese llamando sucesivamente a otro para informar del plan y nadie quedase fuera de este. Fijada la hora se arrancaba en una parada de metro y sucesivamente se iban incorporando amigos al grupo en sus respectivas paradas, siempre a la altura del tercer vagón de la línea 1 y siempre con una diferencia de tiempo calculada con precisión para que nadie tuviese que esperar más de 5 minutos. Era complejo pero a la vez sencillo. No había cobertura ni red de datos por lo que si alguien no aparecía a tiempo simplemente tocaba esperar. Hoy en día este sistema parece impensable y ha quedado a la altura del paleolítico.

Y como este ejemplo se me vienen a la mente muchos otros.

Seguro que más de una vez has intentado poner nombre y remedio a esos síntomas enfermizos que se apoderan de un día para otro de tu cuerpo. El médico de carne y hueso pasa a un segundo plano cuando internet es una gran fuente de información (más o menos fiable) con la que poner nombre y apellidos a tus síntomas y atacar el problema.  Mentirías si dijeses que nunca has buscado información sobre esa chica con la que estas a punto de quedar para tomar tu primer café. Las redes sociales o cualquier otro sitio son lugares perfectos para indagar en su presente y pasado, y Google te pone toda esa información en bandeja. ¿Por qué esperar a conocerla en persona si puedes ir espiando a través de la gran ventana? Por supuesto preguntar por una calle resulta ridículo cuando Google Maps es capaz de casi todo, rápido y con una precisión milimétrica. A veces pienso que si pierdo el norte o no sé qué rumbo tomar en mi vida Maps tendrá la respuesta…

Todo está en Google y por ende cada vez mas información va saliendo de nuestras cabezas. El espacio cerebral es finito. ¿Tiene sentido entonces recordar cantidades ingentes de información cuando esta puede estar almacenada y disponible en tu bolsillo? En mi opinión, creo que estas comodidades del siglo XXI nos estén haciendo más tontos y simplemente ahora disponemos de unas herramientas con las que podemos abarcar muchísima más información. Quizá ya no recordemos la solución al problema pero ahora tenemos las formulas para poder solucionarlo. Probablemente seamos más ignorantes pero a la vez más sabios ‘en potencia’.

Sócrates ya se planteo el dilema de que ‘la escritura acabaría con nuestra memoria’. De esto hace muchos años (y paradójicamente Sócrates lo dejo escrito) y a día de hoy no se podría decir que el hombre tiene menos capacidad de recordar que antes. Quizá esté más acostumbrado a conseguir todo fácil y rápido y probablemente Google tenga la culpa de ello pero no cabe duda de que hombre y maquina funcionan mejor cuando trabajan juntos.

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2 comentarios en “El día en que Google empezó a cambiarnos la vida

  1. Hola Mario, te acabo de descubrir y me gusta lo que escribes y como escribes, así que ya tengo que hacer cuando coja la tablet, jejeje, leer todos tus post anteriores y por supuesto, los que vayas publicando.
    Que pases una semana estupenda!!
    Lili

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